lunes, 4 de abril de 2016

[Crónica] Concierto de SPYAIR


¡Ya he vuelto, chicos! Después de unos cuantos días desaparecida (todo tiene su explicación y estoy pensando en crear una entrada hablando de ello, pero no estoy segura del todo), ¡hoy vuelvo con mi primera crónica en el blog! El sueño se ha cumplido, la espera finalizó, los nervios se marcharon, pero las lágrimas vienen, los recuerdos se quedarán y los momentos igual. Sigo pensando mucho en el pasado día 26 de marzo y en si, de verdad, ocurrió. 

Y hoy, después de unos días de cambios, de asimilar y de rememorar, toca escribir mi día, mis impresiones, los momentos y, como tal, compartirlo y dejarlo como algo importante en las hojas de este blog. 

Fue un día largo, un día larguísimo que empeoraba por los nervios a todo. Era la primera vez que viajaba a Francia, mi francés es bastante triste, no tenía datos para contactar por si pasaba algo, los nervios del concierto, la incertidumbre inicial de si me perdía y no encontraba a las tres grandes personas con las que había quedado... Era un cúmulo de sensaciones que, en parte y según el momento, en vez de marchase, cogían fuerza y, admito, me hicieron no disfrutar inicialmente del viaje o de los nervios del concierto. Me agobiaron. Y con esto, a quienes lean esto, quiero deciros que no os preocupéis, que intentéis vivir el momento y que todo va pasando, que las preocupaciones hacen que no disfrutemos ni del momento ni de las grandes cosas que están por pasar.

Mi día comenzó a las tres de la mañana para prepararme, arreglar mi casa y dirigirme hacia el aeropuerto, ya que mi vuelo salía a las siete menos veinte de la mañana. El destino es una de las cosas de la vida que más me llaman la atención, ya que dejé pasar a una mujer en el autobús y sabiendo que también iba a entrar yo, me daba igual dejarla pasar delante. No le di mucha importancia, entré en el bus y ya una vez llegué al aeropuerto, me dirigí a sacar mi billete. Una vez en la sala de espera para subir al avión, esa misma mujer se acercó a mí y nos pusimos a hablar. Y no fue eso lo importante, sino que si no hubiese sido por ella, a saber dónde estaría ahora mismo, ya que me ayudó con el RER (mi gran temor francés ahora mismo) y a no perderme demasiado. Una maravilla estas pequeñas cosas de la vida. 

Entre el vuelo de avión, en el que intenté descansar un poco, el sacar los billetes del RER (uno de los trenes que van por París) y llegar al lugar que no se acordó del todo, se me hicieron las once de la mañana. Una vez llegué a la parada de Notre Dame que había acordado con las tres personas con las que había quedado para el concierto, empecé a sentirme un poco en pánico. Recuerdo que nada más bajar del tren (la mujer se había bajado en la parada anterior) me perdí y no sabía para dónde debía tirar. Recuerdo que nada más llegar, pisar la escalera mecánica, empecé a liarla bastante, ya que se ve que en París tienes que ponerte en la parte derecha y dejar la izquierda para quienes tienen prisa, bueno, pues podéis imaginar dónde me puse yo y como la pobre mujer no sabía cómo pedirme que me apartase. La anécdota vergonzosa del viaje. 

Cuando logré salir de los subsuelos parisinos, me dirigí hacia la catedral, perdida completamente porque no llevaba mapa ni nada y el hombre que me guió pues hizo lo que pudo, pero me quedé tras la primera indicación de hacia la derecha. Así que al salir me posé frente a un mapa que había, sin encontrar dónde estaba y sin saber a dónde tenía que ir. Por suerte, tampoco está tan lejos de donde salí (no recuerdo la parada, lo siento, fue demasiado lioso para mi cabeza), a la derecha, recto y pasas un pequeño río, a tu derecha queda la catedral. Llegué y me puse a pensar en si era real todo aquello. Lo pensaba mientras intentaba mantener mi yo interior, que empezaba a entrar en cierto pánico por no encontrar a mis compañeros. Por suerte, los mensajes nos funcionaban a una de mis compañeras y a mí, por lo que a los pocos minutos, nos encontramos frente a la catedral. Os digo, de verdad, que me encantó encontrarme y quedar con esas tres personas. En lo personal fue como que nos conocíamos de hacía tiempo, me sentí súper cómoda y desde el principio me reía como si nos conociéramos de antes. Me gustó mucho la sensación, la cual, en mí, duró todo el día. 

Aprovechando el día, que eran las once de la mañana, me llevaron a ver Notre Dame, el Louvre (en el cual me hice las conocidas fotos IKE -aunque yo no estoy ni de lejos a su altura, pero algo se intentó (con el chaquetón y todo)-) y, como no, la Torre Eiffel, donde nos hicimos unas cuantas fotos más y, al menos a mí, me hicieron reír unas cuantas veces más. Durante todo ese trayecto, durante todos esos minutos de turismo, de risas, de conversaciones, de búsquedas al grupo, mi cabeza seguía pensando en si realmente había llegado ese 26 de marzo y si, de verdad, en unas horas iba a ver a SPYAIR. Eran demasiadas sensaciones, demasiadas cosas que costaban de digerir. Pero sí, eran ciertas. Estaba pasando.

Después de visitar la Torre Eiffel, a eso de las dos, nos dirigimos hacia el hotel en el que se alojaban mis compañeros, en el que estuvimos un ratito para que se preparasen para el concierto y cogiesen comida. Una vez volvimos a salir, nos dirigimos hacia un McDonald's (todo eso de metro en metro y de RER en metro) para que tanto una de las chicas del grupo como yo, comprásemos una hamburguesa y obtener así un poco de energía para lo que llegaría en unas horas. Una vez servidas, con nuestras hamburguesas en la mano, nos dirigimos hacia la LA MACHINE du Moulin Rouge a eso de las tres y media cuatro. Para entonces ya había gente haciendo cola, por lo que, con los nervios más a flor de piel y con nuestras hamburguesas, bolsa de plástico con patatas, nos pusimos en ella a hacer cola y a esperar a que llegase la hora. 

Esa espera, de verdad os lo digo, fue la peor para mí. La más lenta y pesada. Las ganas porque empezase en concierto, porque pasase el tiempo y poder disfrutarlos era tal que se acabó haciendo desesperante a ratos.

En la cola la verdad es que me lo pasé genial con ellos, con Leire, Lety y Jordi, mis tres compañeros del concierto y que, de verdad, volvería a repetir sin dudarlo. Una de las grandes anécdotas es cuando nos pusimos a hablar de IKE, de esa manía de meterse entre el público o de pasearse entre la gente de la cola. Recuerdo que hablamos de eso y se comentó en que ¿y si...? y luego pasamos al que era muy posible que lo hiciese. Y todo porque salió el tema de la foto en el que aparecía al final de la cola en un concierto en Corea. Bueno, pues al ratito, recuerdo que pasó un chico rodeado de tres o cuatro personas a su alrededor y Leire se lanzó como si no hubiese un mañana sobre la verja improvisada y parte de mi persona gritando ¡IKE! ¡Que es IKE!. Tengo la imagen del momento y no os hacéis una idea de lo que me estoy riendo al recordarlo. Por otra parte, aunque el momento fue muy rápido, recuerdo que a mí todo se me realentizó. Verle pasar, de espaldas y un poquito de perfil -porque reaccionó a los gritos de Leire-, fue algo que nunca se me olvidará. De verdad que todo se volvió lento, como un anime cuando pasa algo y todo se le vuelve lento a la protagonista, pues así fue. 
Ese momento dio para mucho por las risas y por el rememorarlo. Y, como veis, en mi caso, sigue dando. Fue una pasada. Al rato, pasó un chico parecido a IKE, que vestía con una capucha blanca parecida a la que él usa. Recuerdo dar aviso de que era él y ponerles nerviosos. Recuerdo el '¿Me estás vacilando?' de Leire. Es algo breve, pero que quería compartir porque fue otra de las cosas que me hizo mucha gracia. 

Después de eso, volvió un poco la lentitud de la cola, creo que los nervios ya eran más palpantes y las ganas mayores todavía. El tiempo seguía sin pasar y allí estábamos, pasando frío y dolor de pies. Y ya, cuando quedaba menos, MOMIKEN y UZ (aunque al último no le vi, sino que me dijeron que iba tras él) aparecieron por el paso de cebra que teníamos a nuestra izquierda para entrar a la sala. Ver a MOMIKEN con sus gafas será otra de las imágenes que no olvidaré. Es que son momentos, son hechos que no crees que de verdad hayan pasado y sigo recordándolos para decir que sí, que ha sido, que se ha cumplido lo soñado. 

Y desde entonces, empezaron a liarnos la cabeza con las verjas y las colas. Que si nos la hacían más estrechas, que si ponían una segunda fila, que si la cortaban tras nosotros, que si después la volvían a abrir... Y nosotros, que ninguno llevábamos el francés aprendido de casa, estábamos allí, sin entender qué era lo que decía aquel francés de malhumor, que en vez intentar hablar más lento, mantenía su ritmo y alzaba la voz. Desde luego que fue todo un espectáculo aquello. Luego vino otro chico, que hablaba inglés y que bueno, más o menos pudimos sacar algo. El caso es que al poco se abrieron las puertas y pudimos entrar y, casi a punto de entrar nosotros, nos encontramos con otra chica española que vino sola al concierto (de la cual no recuerdo el nombre) y nos juntamos brevemente, ya que ella no tenía la misma entrada que nosotros. Nos registraron, nos dieron un collarcito con un número a los que teníamos entrada VIP (porque en el concierto sacarían a uno para estar con ellos en el escenario) y allí nos quedamos, haciendo cola en el interior, esta vez separando a los que tenían entrada VIP de los que no. Esta vez pasando calor. El caso es que en aquella nueva sala de espera, quienes no tenían VIP podían empezar a comprar los productos que pusieron exclusivos para el concierto (incluído el ONE PARK, del cual no dieron aviso y bueno... Hubo a quienes nos dolió en no aviso, pero bueno).  

Ya quedaban dos horas, eran las seis y a las siete nosotros entrábamos a las siete a la sala, esperando una última hora para que empezase el concierto. Admito que durante ese momento no lo pasé bien y todo por culpa de mi cabeza. Soy una persona que se preocupa demasiado por las cosas y nada más llegar a París y comprar el billete del RER, le pregunté al chico que a qué hora era el último, el cual me dijo que era a las 23:30. Eso me provocó un pánico interior que, en mi caso, me cuesta controlar. Empecé a calentarme demasiado la cabeza por si no llegaba. Los chicos aguantaron demasiado conmigo en aquel momento, pero de verdad que no os imagináis el apuro que tuve por si el concierto terminaba tarde y no me daba tiempo a llegar, ya que me tocaba pasear un rato por calles parisinas que desconocía por completo. El calor que empecé a pasar y la angustia que tenía en mi interior por si lo perdía era tremendo. Más que nada porque me cuesta encontrar soluciones, pero lo que he dicho al principio: debemos disfrutar del momento y olvidarnos de los problemas, que todo tiene su solución. Y en mi caso, aunque llegué a tiempo, eran unos autobuses nocturnos que me llevarían al aeropuerto sin problemas (pero esto lo supe una vez entramos a la sala del concierto, que Jordi avisó de que teníamos wi-fi).

¡¡Ya quedaban menos de veinte minutos!! Las ganas eran cada vez mayores, aunque también hay que decir que los dolores de pie también lo eran (en mi caso, lo confieso, hasta que me quité los zapatos a la mitad del concierto porque no podía con ellos). Y cuando llegaron las ocho, el concierto no empezó. Lo hizo con unos diez minutos largos de retraso, pero mientras, se admite, fue divertido aplaudir y animar a uno de los chicos de sonido que probaba las guitarras de UZ. 

¡Y llegó el momento! El concierto, casi a y cuarto daba comienzo. Grité como una posesa, emocionada completamente y dándolo todo. El concierto fue una maravilla, me dejé llevar mucho por el momento, gritando como una posesa e intentando grabar en mis retinas todo aquello que estaba viendo. ¡Eran ellos! Esos cuatro chicos que tanto me han ayudado porque, en un momento del concierto, interiormente, recordé la razón por la que estaba allí. Tengo una conocida que dice que gracias a ONE OK ROCK está viva, que ellos la acompañaron y la ayudaron a salir de un mal momento en su vida y es que, en mi caso, fueron ellos los que me ayudaron. Cuando todo se me derrumbó ellos aparecieron. Ellos hicieron que siguiese adelante, sin saber con qué objetivos, pero seguía andando con su música de fondo. Ellos han hecho que me adentrase en la música japonesa y que, poco a poco, siguiese adelante y levantase mi cabeza. Esas cuatro personas que disfruté el pasado 26 de marzo no tienen idea de todo lo que han hecho por mí. Esas cuatro personas que nunca llegué a imaginar que tendría delante, a pocos centímetros, estaban allí, dando un concierto y yo allí también, disfrutándoles. 


El concierto, como era de esperar, me encantó, pero admito que inicialmente (será la falta de costumbre) me costó mucho disfrutar del sonido. Sonaba demasiado fuerte y hasta me costó al principio saber qué era lo que estaba sonando, pero luego ya todo fue mejorando (supongo que el dejarme llevar) y disfruté del concierto hasta casi la parte final, en la que no aguanté más y, por desgracia, tuve que salirme de la segunda-tercera fila para beber un poco de agua. No había bebido agua en todo el día, todos los nervios, la propia calor del lugar... Todo eso se me acumuló y tuve que salir. Fue casi al final, cuando tocaron la última canción para volver a aparecer y tocar las tres últimas, añadidas en el bis. Pero pese a eso, he de decir que el concierto, esas tres últimas canciones las disfruté de otro modo. Al final, al no estar tan rodeada, las disfruté de otro modo, pudiendo dejarme llevar más por el momento y pensando en todo lo que estos chicos significan para mí. Los pensamientos del momento son indescriptibles y más personales.

Ellos en directo son geniales. Dan ganas de subirse al escenario y darle un par de besos, abrazarlos y comértelos vivos. Aunque es cierto que a KENTA casi ni se le veía, pero supo deleitarnos con su gran solo (que a mí me encantó). Ver a UZ con su actitud, con su risita, ver a MOMIKEN a la izquierda, con su seriedad, la gracia de IKE en el escenario o como incluso éste se asustó una vez al acercarse al público y verle ir hacia él desesperado... Todo eso fue una pasada disfrutarlo. Son geniales, se hacen querer sí o sí y en My Friend hacen que quieras que no termine el concierto. Te ríes con ellos y hacen que todo sea una maravilla. Me encantan y no sabría añadir mucho más sin dejarme llevar por el aprecio que les tengo y por lo maravillada que me dejaron. 
Las canciones ganan muchísimo en directo y no terminé de creerme que todas esas canciones que sonaban, que vibraban en mí, era las que me habían estado acompañando durante tantos minutos en mis soledades. Es cierto que una se queda con ganas de más (mis compañeros con las de que cantasen la preciosidad de I Miss You), pero es que el concierto se quedaba corto para todo lo que tendrían que cantar. Así, siendo positivos, da para una segunda vuelta y que nos hagan disfrutar más si cabe.
Fue un concierto lleno de fuerza, empezando con fuerza y acabando con esa sensación de tristeza, de no querer que acabe. 
También se agradece que el primer concierto que he visto de ellos fuese en un escenario tan chiquitito porque hizo que todo se volviese más familiar. Eso sí, más pequeño o más grande no fue impedimento para hacer mucho ruido. Estoy rememorando como vibraban mis oídos con todo el ruido de nuestros gritos. Fue genial, de verdad os lo digo.

Dos horas fueron lo que duró este LIVE in PARIS 2016. Dos horas que a mí se me pasaron sin percatarme y de la forma más rápida que pudo haber. No hubo grandes anécdotas, destacando el momento en el que eligieron al número afortunado para subir con ellos y disfrutar My Friend sentado en el escenario y cuando se pusieron a hablar, aunque aquí admito que no me enteré muy bien qué era lo que estaban diciendo (MOMIKEN hizo la gracia de decir caca repetidas veces y hasta nosotros le seguimos el juego), mas no es que fuese algo que me importase mucho porque los disfrutaba igual. 

Y llegó el final del concierto con SINGING. No olvidaré los sentimientos encontrados que tuve. Por increíble que parezca, no lloré en ningún momento del concierto porque lo hago ahora, mientras escribo rememorando todo lo que viví y todo lo que sentí. Ahora es cuando me emociono con los recuerdos y con las ganas de que quiero volver a vivir ese día, con todo lo escrito incluído. Fue un día perfecto. Al terminar KENTA tiró sus baquetas al público e IKE salió con una pelota de voleibol, la cual tiró al público y sí, se pelearon por el balón. Yo me quedé algo sorprendida y creo que hasta IKE se quedó un poco trastocado con ver a esas personas darse empujones y pelear por la pelotita... Entiendo la importancia que tiene, pero aún sin sobrarme el dinero y para evitar cualquier depresión, estaba dispuesta a regalarle una al perderdor, de verdad.

Aunque el concierto terminó ahí, para quienes teníamos la entrada VIP, no terminaba ahí del todo. Al terminar, me reuní con los chicos, nos hicimos una fotos post-concierto y nos dirigimos hacia unas escaleras para tener el meet and greet con los chicos. En mi caso acompañé a comprar agua a una de mis compañeras para luego bajar por las escaleras. Por suerte, la espera no fue demasiado larga y ellos no tardaron mucho en bajar. 
Me gustó el meet and greet. Les choqué los cinco a los cuatro (y a KENTA hasta le dije un arigatô, que no es cualquier cosa) y les tuve más cerca aún, pero aún así, siento que fue poquita cosa. Entiendo el cansancio de todos y que tampoco iban a querer estar demasiado tiempo allí (y yo miradme, casi con un ataque de pánico antes del concierto por el trenecito), pero siento que se despachó muy rápido y que, ahora pensado, me deja la sensación de ser poquita cosa por esa rapidez, por ese querer terminar cuanto antes.

Una vez chocados los cinco, nos dieron una bolsita con un póster firmado (el del anuncio del concierto), con la púa que pusieron a la venta y, una vez salías, nos regalaban una camisa de Japan FM. Una vez recibido todo eso (y si querías llevarte algo más, en el lugar había una pequeña tienda con los productos que habían puesto a la venta) salimos y, en mi caso, me despedí de Leire, Lety y Jordi para correr hacia la estación. 

Antes de seguir, quiero darles a ellos las gracias por todo. De verdad, y no lo digo porque quiera ganarme simpatías, sino porque de verdad lo siento, que me lo pasé genial con ellos. El buen rollo que hubo y que recibí no se paga con dinero. Me sentí completamente cómoda, me reí muchísimo con ellos y todos los momentos vividos son maravillosos. De verdad que si SPYAIR vuelve, espero que pueda volver a repetir otro concierto con ellos porque son geniales y sentí tristeza, a pesar de pasar un día con ellos, de separarme. En serio, muy agradecida y contenta de haber pasado el día con ellos y de haber disfrutado de ese conciertazo con ellos. 

De camino a la estación, y después de ir asaltando a franceses como una desesperada (uno hasta sabía español y era monillo, todo sea dicho), se puso a llover. Más o menos aguantó hasta que encontré la estación y pude entrar, pero fue una suerte que me tocase la lluvia llegando. Una vez dentro de la estación seguí asaltando a franceses, agentes de seguridad, héroes sin capa... A todo el mundo hasta que finalmente una pareja casi me lleva de la mano hasta el tren, el maravilloso RER. ¡¡Legué a tiempo!! A falta de ocho minutos para que llegase (aunque casi la termino liando subiéndome a otro tren) y una vez dentro, pude respirar tranquila y disfrutar de como la lluvia mojaba los cristales. De como tras cada estación me iba quedando sola hasta cumplirse eso y sentir cierto temor por si el conductor se pasaba (cosa que iba a ser complicado ya que iba al aeropuerto, pero locuras mías). A las doce largas, ¡llegué al aeropuerto de vuelta! Ahora podía respirar tranquila, ahora mi mayor temor era que no se me mojase mi póster con la lluvia que caía de camino al aeropuerto como tal. 

Y una vez dentro, busqué mi asiento, me volví a quitar mis botines y esperé a que pasase la larga noche para volver a España. Hablé un poco por twitter con algunos conocidos, hablé con mi hermana y una vez terminadas las conversaciones, volví a rememorar lo que había vivido horas atrás. Se había cumplido un sueño y tras seis meses de espera, todo había terminado. Dos horas y poco que se me había pasado en un suspiro, pero que tanto me han aportado.

Estoy contentísima de ese sábado. Acabé muy cansada, mas todo eso valió la pena para disfrutar de SPYAIR en directo. Me emociono ahora, escuchándoles y reviviendo todo lo que puedo de esa noche. De verdad que hasta que no empezó no quise creerme que iba a vivirles, que iba a disfrutarles. Tuve miedo hasta el final y ahora soy muy feliz de poder haberles visto (y de haberles chocado los cinco). Son demasiadas cosas las que me vienen a la cabeza ahora mismo, pero aún así, hay algo que tengo muy claro: soy muy feliz y estoy muy agradecida de haber podido vivir ese día y sólo espero que pronto pueda vivir otro igual, que pronto pueda volver a verles en directo. 



Una larguísima entrada la que hoy he escrito, mas en mi caso sabía que iba a ser así. Demasidas cosas por contar, demasiadas cosas vividas y demasiadas cosas sentidas. SPYAIR es muy importante para mí y disfrutarles ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado, en serio. Después de todo, de seis meses de esperar, de temer por si se cancelaba por los acontecimientos pasados hace meses... Después de todo eso, llegó el día y los disfruté lo mejor que pude y esas dos horas no quiero olvidarlas nunca y, como tal, quería que tuviesen su lugar aquí, en este lugar tan importante para mí.

Al final no me compré nada de lo que pusieron a la venta. No me llamaba nada la atención y tampoco es que tuviese mucho dinero para poder comprarme muchas cosas, así que me quedé con lo no material del concierto y con lo incluído en la entrada, que para mí era más que suficiente. 

A pesar de eso, a pesar de ser una crónica del concierto, me quedo también con la sensación de que muchas cosas dichas se quitaron sin aviso, como una foto con ellos o una posible firma de discos, pero bueno, al no estar seguros (y con mis compañeros, aunque de algunos estábamos de acuerdo), pues no vas a ponerlo como algo negativo porque, al fin y al cabo, vas a disfrutarles en concierto. Aún así, la foto con ellos habría sido lo más, no obstante, se entiende que estuviesen cansados y ponerse a hacerse fotos con 150 personas tras las dos horas, con aquel calor que se acumuló en el lugar y demás, no era plan. 


Un día larguísimo, pero uno de los mejores días que he disfrutado en mucho tiempo. ¡Qué feliz que soy, de verdad! Lloro y río a la vez, soy de lo que no hay. 


Por último, en la crónica he puesto dos fotos que hicieron mis compañeros. Como tal, he pedido el permiso para subirlas y éstas no son mías, por lo que ruego que no las cojáis si no tenéis el permiso de mis compañeros. Si lo queréis, dejad un comentario y se los haré saber (os responderé cuanto antes), pero entended que aunque tenga el permiso, hay derechos de autor y salen personas que me han dado el permiso para subir las fotos aquí y que éstas no salgan del blog, así que os agradeceré que las dejéis aquí, como parte de la historia de quien lleva el blog (que soy la que sale siempre a la derecha, o la que está recortadita en la segunda foto), muchas gracias. Las oficiales las he extraído de la página de natalie.mu.

Y si os lo preguntáis: sí, hice algunas fotos del concierto, pero muy pocas porque para mí un concierto no se disfruta como vi en un chico delante mía grabándolo todo, sino disfrutándolo con la mirada, viviendo el momento. Hice unas poquitas fotos (todas movidas) y un vídeo, ya que sí que es cierto que Last Moment es la canción para mí del grupo y sí o sí quería tenerla, mas nada más. No grabé ni hice más fotos, todo está en mi cabeza. Todas las imágenes están en mis recuerdos y éstas salen de vez en cuando, haciéndome disfrutar una y otra vez. 

Así que nada más, ¡¡gracias si leéis esto!! Y otra vez, soy demasiado feliz ahora mismo. Repetiré cuantas veces pueda y ojalá pueda traeros más entradas como estas. 

¡¡Nos vemos en la próximo entrada!!

SPYAIR LIVE IN PARIS 2016
LA MACHINE du Moulin Rouge, 20:00 horas
26 de marzo de 2016

5 comentarios:

  1. Hola Sara!! me leí toda tu experiencia, me lograste emocionar hasta lo mas profundo. Me presento, soy Anita, una administradora del Fanspage de "SPYAIR Chile", gracias a Lety, pude leer esto. Realmente es emocionante lo que describes, los malos ratos que pasaste, pero sobre todo, la linda experiencia de compartir con los chicos, de oír esos temas, que para mí también tienen un significado muy parecido a lo que describes. Para mí, la canción que me salvó de dejar todo, la que me impulsa a seguir adelante, la que me da fortaleza y conocí a los chicos, es Beautiful days.
    Yo, tengo un problema de salud, pero te digo de corazón, cada tema es la inyección para caminar aunque me duela todo.
    Es mi fortaleza, cuando veo que todo se desmorona.

    Y bueno, eso. Saludos y gracias por compartir con nosotros tu experiencia.

    PD: Me gustaría compartir en nuestro fanspage, esta crónica del concierto de SPYAIR.

    PD2: IKE, aishiteru <3

    Saludos Sara.

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    1. ¡Hola, Anita! ¡Bienvenida y gracias por tus palabras! Sin duda fue un viaje y un día que nunca olvidaré, lleno de sentimientos y de contraposiciones que son dignas de aprender de ellas y de recordar; pero nada como poder cumplir el sueño y poder sentir que después de tanto tiempo, de tantas veces imaginándome viviéndoles, ocurrió.

      Comprendo perfectamente tus palabras y la forma de sentir a los chicos. Dan una fuerza y un apoyo invisible que, al menos para mí, supera cualquier otro que me puedan intentar dar. Será que se han vuelto realmente importantes para mí.

      ¡Y claro! Lety me comentó que lo querías compartir, así que por mí no hay ningún problema.

      ¡¡Muchas gracias a ti por las palabras, de verdad!! ¡Un saludo!

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  2. Hola hola!! Aquí reportándose una fan incondicional de SPYAIR y rezagada porque no pude ir al concierto! T.T pero al leer tu experiencia, me he emocionado tanto como si lo viviese yo misma. Me alegra saber que hay mas personitas en España que les gusta este grupito que desde hace años me tiene enamoradita. Me ha encantado tu relato y espero que como fans de SPYAIR nos lleguemos a conocer en algún momento.

    Kisses desde Canarias <3

    Pd: LOVE INCONDICIONAL HACIA IKE <3<3

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    1. ¡Hola, por fin me paso a responderte! ¡Todo un placer conocerte y bienvenida al blog!

      Ay, qué lástima que no pudieses venir, me puedo imaginar cómo te sientes y qué te puede llegar a aportar la visión de una persona (he vivido esa agridulce experiencia), jajaja.

      Y por el momento ya te puedo decir que contando conmigo, hay tres más, así que somos unos cinco, ¡nada mal! Jajaja.

      ¡A mí también me encantaría conocerte algún día y así poder compartir cosas sobre los chicos! ¡Todo un placer, un saludo!

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  3. Hola hola!! Aquí reportándose una fan incondicional de SPYAIR y rezagada porque no pude ir al concierto! T.T pero al leer tu experiencia, me he emocionado tanto como si lo viviese yo misma. Me alegra saber que hay mas personitas en España que les gusta este grupito que desde hace años me tiene enamoradita. Me ha encantado tu relato y espero que como fans de SPYAIR nos lleguemos a conocer en algún momento.

    Kisses desde Canarias <3

    Pd: LOVE INCONDICIONAL HACIA IKE <3<3

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